Marea Blanca Aragon

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lunes, 30 de diciembre de 2013

Los hospitales privados exigen blindar sus contratos 'por si gana el tripartit'

 

Temen que si Compromís y EU llegan al Consell eliminen todos los conciertos sanitarios

 

 

 

 

 


Los hospitales y clínicas privadas que asumen a los pacientes que no puede operar a tiempo el sistema sanitario público quieren garantías de futuro. Para recibir a enfermos públicos estas empresas sanitarias se ven obligadas a invertir considerables cantidades de dinero en la creación y adecuación de espacios y tecnología clínica que no recuperarán si se produce una alternancia política y el
tripartit (PSPV-Esquerra Unida-Compromís) asume el Consell y acaba con todos los conciertos sanitarios.
Con este argumento los gerentes y directores de los centros privados han mantenido varias reuniones con el conseller Manuel Llombart con el fin de que les garantice que sus contratos con la Administración sean por un plazo considerable -con una duración de al menos cinco años-, ya que de otra forma se verán obligados a dejar desiertos los convenios de gestión de las listas de espera quirúrgicas.

El principal dilema de estos centros privados se halla en la incertidumbre de que el PP perdiera las elecciones. Entonces, el tripartito de izquierdas rompería toda relación pública-privada en la sanidad, como ya han anunciado en más de una ocasión los líderes de EU y Compromís.
Un escenario que podría darse en un plazo de un año y medio cuando se celebren las elecciones autonómicas y municipales. «Es lógico los hospitales privados exijan que sus contratos queden blindados más allá de la fecha electoral de mayo de 2015», según explicó a EL MUNDO el secretario general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) que engloba a toda la sanidad privada en España, Juan Abarca.
«Es razonable que las clínicas privadas que cubren las intervenciones a las que la sanidad pública no llega pidan garantías porque tienen miedo a que ganen partidos de izquierdas (tripartit) que pongan en peligro su continuidad con el sistema sanitario público», añadió Abarca, quien describió la angustiosa situación por la que han pasado estos centros durante los últimos años.

Retirado unilateralmente

Abarca recordó que la Conselleria de Sanidad retiró el plan de choque de forma unilateral y dejó a los hospitales privados «colgados a pesar de que habían realizado un volumen importante de inversiones». En concreto el ex conseller Luis Rosado y la ex directora de la Agencia Valenciana de Salud Nela García retiraron el convenio del plan de choque quirúrgico a finales de mayo de 2012.
Esta medida se tomó con el fin de ahorrar costes y promover que los hospitales públicos asumieran con autoconciertos (operar por las tardes) los excedentes. Sin embargo, el resultado fue desastroso porque provocó que las listas de espera médicas se duplicaran en sólo seis meses.
Ante este aumento de pacientes a la espera de ser intervenidos, el conseller Manuel Llombart retomó el plan de choque a principios de noviembre de 2013 y las clínicas comenzaron de nuevo a realizar operaciones. «Pero algo ha cambiado», constató el responsable nacional de las empresas de sanidad privada, «ahora se solicita una continuidad razonable tanto por el gobierno del PP de la Comunidad Valenciana, como por posibles alternancias políticas que vuelvan a dejar en una situación de inseguridad a nuestros hospitales».

El secretario general del IDIS recordó «la situación de impagos» que ha sufrido el sector durante muchos años por parte de la Generalitat Valenciana y «ahora se suma la posibilidad de que en las próximas elecciones pierda el gobierno».
Si esto ocurriera, «la alternativa que se presenta es la de partidos que siempre han estado en contra de que los hospitales privados asuman las listas de espera quirúrgicas... y eso nos genera mucha desconfianza».
Durante el tiempo en el que la Conselleria de Sanidad eliminó el concierto con las clínicas, «muchas se han visto obligadas a cerrar centros y plantas hospitalarias que se habían creado para este fin pese a perder mucho dinero en inversiones», según Abarca, quien aseguró que «no podemos volver a sufrir estas pérdidas otra vez».
En algunos casos empresas sanitarias se han visto obligadas a paralizar las obras de sus nuevos hospitales «porque carecía de sentido destinar inversiones a estos proyectos que luego podrían ser cancelados», concluyó Abarca.

Fuente:  elmundo.es

 

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