Marea Blanca Aragon

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martes, 13 de mayo de 2014

Un viajero lleva el coronavirus de Arabia hasta Estados Unidos

La enfermedad respiratoria que causa el patógeno tiene una mortalidad del 30%

El coronavirus se ha manifestado en 16 países / reuters

La reconstrucción del caso deja un rastro de posibles zonas afectadas: el 24 de abril, el hombre viajó de Riad a Londres, donde hizo un transbordo para Chicago. Ahí tomó un autobús hasta Indiana. El 27, empezó a tener síntomas respiratorios: insuficiencia, tos y fiebre. Entonces, el hombre fue a urgencias y, en vista de
sus antecedentes, el hospital de Indiana al que acudió —no se dan más datos para reservar su confidencialidad— le aisló y le hizo la prueba del coronavirus. El 6 de mayo, fecha del último recuento del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) hasta la fecha, el hombre estaba fuera de peligro.
“Es comprensible que algunos estén preocupados por esta situación”, ha dicho Anne Schultz, directora del Centro Nacional para Enfermedades Infecciosas del CDC. “Pero este primer caso de infección por el MERS en Estados Unidos representa un riesgo muy bajo para la población”.

El nuevo coronavirus (MERS por sus siglas en inglés de Síndrome Respiratorio de Oriente Próximo) apareció por primera vez en Arabia en 2012. Desde entonces, se ha manifestado en 16 países, con 495 afectados de los que han muerto 141 personas (el 28%), según el ECDC. Este listado está, sin embargo, en continua evolución. Tras el anuncio de las autoridades de Arabia Saudí de nuevos casos de fallecidos el pasado sábado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha convocado este martes una reunión de urgencia en Ginebra. La enfermedad respiratoria que causa el patógeno tiene una mortalidad del 30%.
Esta lista de países tiene dos componentes claramente diferenciados: los casos autóctonos y los importados. Entre los primeros están los de Arabia (411), Emiratos Árabes Unidos (49), Qatar (7), Jordania (6), Kuwait (3) y Omán (2). El ECDC incluye en esta lista a Egipto, pero el hombre que enfermó en ese país tenía una historia similar a la del caso de EE UU: se trataba de un viajero que había llegado desde Arabia.
Como siempre en estos casos de un patógeno nuevo hay una especial preocupación por su evolución y seguimiento. Este en concreto, además, cuenta con el antecedente del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que desde finales de 2002 hasta julio de 2003 afectó a más de 8.000 personas de una treintena de países, con una mortalidad global del 9,5%. Esta cifra es solo orientativa. Como en muchas dolencias respiratorias, hay casos leves que no se registran. Por ejemplo, en Hong Kong y Canadá, los dos territorios más afectados, la mortalidad ascendió al 18%. Aquel coronavirus desapareció sin que se desarrollara una vacuna o un tratamiento específico.
La situación es similar para este otro coronavirus: no hay vacuna ni un tratamiento específico. Además, para aumentar la preocupación internacional, el pasado mes de abril registró un repunte de casos, según la OMS: más de 250 casos de golpe, más de la mitad del total desde 2012. No hay una explicación de por qué ha sucedido esto, aparte de que cada vez hay más vigilancia, y es posible que se esté produciendo un mejor diagnóstico de los casos que, de otra manera, pasarían como neumonías o gripes de otro tipo. Tampoco se sabe claramente cuál es el origen, aunque The Lancet apunta a que sean camellos, y en Arabia se aconseja evitar estos animales, su carne y leche.
En el lado de la tranquilidad están dos factores: el virus se contagia difícilmente entre humanos. La OMS apenas ha registrado dos casos de transmisión terciaria. Además, la enfermedad parece que pierde agresividad según pasa de persona a persona.
Las autoridades sanitarias mundiales esperan con inquietud el mes de julio. Las peregrinaciones a La Meca por el Ramadán pueden suponer un momento de riesgo para que el virus, de vuelta, tome los aviones de los devotos.

Sopa de letras de enfermedades novedosas

El siglo XXI ha supuesto una sucesión de alertas más o menos locales por enfermedades novedosas. La palma se la llevan las gripes de origen animal (aviar o porcino). Estos virus se identifican por el tipo de dos proteínas de su cubierta (la hemaglutinina, H, y la neuraminidasa, N).
  • H5N1. La primera gripe aviar. Se detectó en 2003, y ha causado, de momento, 664 casos en humanos (confirmados por laboratorios), de los que han fallecido 391 (una mortalidad del 59%). Aparte de eso, ha implicado el sacrificio de millones de aves de corral. Tiene su origen y zona de influencia en el sureste asiático, aunque hay un pequeño foco en Egipto (dos casos este año). Fue la primera alerta ante la posibilidad de que se repitiera la situación de otras pandemias de gripe, como la española de 1918, con millones de muertes.
  • H1N1. La mal llamada gripe A (las tres de este artículo lo son). Apareció en México en el verano de 2009, y rápidamente se extendió a todo el planeta. Ahora forma parte de la gripe estacional que aparece en cada invierno. Lo extraño del virus y la fecha en que surgió hicieron temer una pandemia mundial que solo se produjo en cuanto extensión, pero no en gravedad, que fue parecida a la de las gripes normales. Su origen estaba en un virus combinado aviar y porcino.
  • H7N9. Actualmente está en China, donde ha causado más de 220 casos desde principios de 2013. Tiene una mortalidad estimada del 25%.
Fuente: sociedad.elpais.com

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