Marea Blanca Aragon

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lunes, 13 de octubre de 2014

Teresa Romero, a sus compañeros: 'Venga, tranquilos. Id con cuidado'

La auxiliar pide prudencia a los profesionales que la tratan en el Hospital Carlos III

 


Está orientada, consciente y habla: "Venga, tranquilos, haced las cosas bien, no pasa nada". Así es como Teresa Romero intenta alentar a los sanitarios que la tratan y la cuidan cada día en esa habitación de aislamiento de la sexta planta del Hospital Carlos III de Madrid, de la que está
pendiente todo el mundo. Entre los profesionales que la atienden hay compañeros con los que ha trabajado codo con codo. Al igual que ellos la asisten, ella también quiere protegerles, tal y como cuenta a EL MUNDO uno de los sanitarios que la ve casi a diario: "Sabe lo difícil que es trabajar con un equipo de protección individual como el que requerimos para enfrentarnos al ébola". De ahí sus palabras de calma, para que no se cometan errores, para aplacar los nervios y hacer todo más llevadero.
"Es compañera. Lleva 17 años trabajando en esta profesión" y conoce perfectamente cómo se ven las cosas desde el otro lado, detrás de la escafandra y enfundada en el traje amarillo. Sus ojos han mirado a través de las gafas que se utilizan en estos casos y conoce el olor de la mascarilla que se ponen. Teresa no dudó en asistir a Miguel Pajares y a Manuel García Viejo cuando más lo necesitaban. De hecho, la familia de este último infectado quiso expresar a través de un comunicado su apoyo a la auxiliar de enfermería y a su familia y "le agradecen a ella y a todo el personal sanitario del Hospital Carlos III la atención prestada al hermano de San Juan de Dios durante su tratamiento".
Ahora, como paciente, también pone su granito de arena. "Nos ayuda para que todo sea más fácil y colabora mucho". Un trabajo en equipo que empieza a ver la luz. El jueves por la tarde, Teresa Romero recibió un "cóctel de fármacos nuevos" (antiviral y anticuerpos), un tratamiento que se une a las medidas de soporte vital (como suero o antitérmicos) y al plasma de la hermana Paciencia Melgar, superviviente de ébola, que se han administrado a la auxiliar de enfermería desde su ingreso, el pasado día 6.

Su estado no sufre retrocesos

El viernes, el parte médico oficial ya señalaba "estabilidad dentro de la gravedad". Este mismo día, cuando el equipo de enfermeros le preguntó cómo se encontraba, ella respondió levantando el dedo pulgar de la mano. "Teresa no ha dejado de hablar en todos estos días", desvelaba uno de los profesionales que el viernes accedió a la habitación donde la afectada permanece ingresada en aislamiento. De hecho, puntualiza uno de los sanitarios, "no es verdad que haya estado intubada".
No obstante, agrega este mismo profesional, "hoy [refiriéndose al sábado] está mejor que ayer y antes de ayer". El estado de Teresa sigue siendo estable y no ha experimentado ningún retroceso. "La hemos visto mucho mejor", confirmaba otro de los enfermeros que la visitaron en la tarde del sábado.
En este punto, cabe señalar que «tiene afectado el pulmón y esto afecta a la oxigenación de las células. Hasta que el PCR no dé negativo en el virus del ébola, la paciente sigue contaminada», pero es verdad que, con el tratamiento de soporte y el cóctel de fármacos nuevos, "la mejoría ha sido muy importante dentro de la gravedad. Estas medicinas están actuando contra el virus. Si sigue así, existe la posibilidad de que sobreviva a la enfermedad". De hecho, remarca el sanitario que habla con este periódico, "estamos esperando a que cumpla 15 días desde los primeros síntomas. Tomando como referencia la experiencia en África, si pasa esta barrera, superará al ébola". Quedan cuatro días, añade.
Su edad puede ser un factor favorable. Según Fernando Navarro Pellicer, especialista en Medicina Tropical, "cuanto más joven, más posibilidades de sobrevivir, porque existe mayor capacidad de crear anticuerpos".
A pesar del alivio que provoca la situación de Teresa entre el personal del Hospital Carlos III, lugar de trabajo de esta técnico de enfermería contagiada de ébola, la mayoría de los profesionales del centro optó ayer por mantener un prudente silencio, reacia a trasladar las novedades que se producen en la sexta planta. "Ya no sólo es por miedo o por respeto a Teresa, es que la gente está enfadada", explicaba una representante sindical.
A lo largo de la semana, el consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, ha señalado la posibilidad de que la afectada les mintiese; es decir, que no informara a su médico de que era una sanitaria que había tratado a un paciente con ébola. Incluso decía que había ocultado un posible descuido, al tocarse la cara con los guantes con los que había entrado en la habitación del misionero Manuel García Viejo. Esta teoría la esbozó uno de los médicos de Medicina Interna del Hospital La Paz de Madrid y en seguida tuvo reacciones.
Fuentes de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) recalcaron ayer, indignadas, que el médico que habló no estaba autorizado para hacer declaraciones. Apuntaron que, si sus "palabras fueron: 'Pudiera ser que me tocara la cara'", esto "no significa que en realidad lo hiciera". También recordaron que, en cualquier caso, la auxiliar se encontraba con "fiebre alta". No obstante, añadieron, "ningún profesional puede hablar en nombre del paciente sin su consentimiento", y menos en esas circunstancias de salud.

"Celebramos cada mejora como una Champions"

Las novedades en la planta sexta del Hospital Carlos III son una «noticia esperanzadora», afirma Fernando Navarro Pellicer, especialista en Medicina Tropical, aunque "conviene ser prudentes" y esperar la evolución en los próximos días, cruciales para constatar una posible recuperación.
Aún así, el hecho de que Teresa no esté intubada, esté consciente, orientada, hable y no tenga fiebre da mucho ánimo al equipo sanitario que la atiende y así lo transmiten algunos de sus miembros. "La vamos a sacar, aunque nos vaya la vida en ello, estamos ilusionados, su situación nos anima". Son las palabras alentadoras de uno de los enfermeros que pasó la tarde de ayer con ella. "Le molesta que le toques porque quiere estar tranquila, pero se mueve más y eso es un buen síntoma". El hecho de que esté estable y no haya retrocedido "significa muchísimo". Como argumenta el experto en Medicina Tropical, "la incubación del ébola, generalmente oscila entre dos y 14 días y desde el momento en que empiezan los síntomas más graves (fiebre alta, diarrea, hemorragias...), y sin atisbo de mejoría, en un máximo de cinco o seis días, el afectado fallece". Así les ocurrió a Pajares y García Viejo.
En el caso de Teresa Romero, tras un empeoramiento, "parece que el cóctel de medicamentos ha hecho su efecto y se traduce en una mejoría", incluso se atreve a decir: "Creo que camina hacia la curación". En cualquier infección grave, explica, el hecho de que no pierda la conciencia y tampoco necesite asistencia para respirar "significa que la enfermedad empieza a estar controlada. Se puede decir que hay una reversión", aunque "es preferible ser cautos, porque podría haber un empeoramiento".
La fiebre es otro elemento que juega a favor de Teresa Romero. "La enfermedad cursa con fiebre uniforme" y, dado que ella, en estos momentos, "no tiene, la mejoría es ostensible. Es un dato tan bueno como el hecho de no estar intubada y consciente".
Cabe subrayar, continúa el especialista, que "sin el tratamiento de soporte básico, ningún medicamento, por milagroso que sea, logra la curación". Consiste en mantener a la paciente hidratada y alimentada con los cuidados externos necesarios y con el aporte de proteínas adecuado (mediante los goteros). Además de fiebre, vómitos y diarreas, los afectados por ébola sufren alteraciones de coagulación y hemorragias. "Para evitarlas, es importante aportarle vitamina K. Se les pone plasma, antiinflamatorios, a veces corticoides, antibióticos si hubiera alguna infección concomitante... Todo lo necesario para intentar que el cuerpo esté en equilibrio biológico para que la medicación actúe contra la infección".
Ilusionado, el enfermero que ha hablado con EL MUNDO asegura: "Cualquier mejoría la celebramos como una Champions. No tenemos champán ni podemos beber, pero lo haríamos. Tenemos que mantener el ánimo alto, por eso después de lo de hoy ha habido buen ambiente entre el equipo, nos hemos hecho selfies después de salir de la habitación [...] Hay que mantener este ánimo para sacarla adelante". Si así fuera, comenta el médico especialista, Teresa Romero estaría inmunizada ante el ébola durante varios años y su plasma podría curar otros casos.
El ánimo que viven los sanitarios viene reforzado por el alta de otra enfermera que ha dado negativo en la prueba. Así, aparte de la infectada por ébola, quedan 15 personas asintomáticas y en observación.

Fuente: elmundo.es

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