Marea Blanca Aragon

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jueves, 27 de noviembre de 2014

Ana Mato, la historia de una gestión encadenada de errores

  • La ministra deja el cargo sin haber cumplido prácticamente ninguno de sus objetivos

  • Será recordada como la ministra de los recortes y el copago

 

Ana Mato deja su cargo sin haber conseguido prácticamente ninguno de los objetivos con los que entró en el Ministerio en el año 2011: no ha presentado una nueva cartera de servicios, no ha implantado la famosa receta electrónica ni la historia digital ni ha logrado poner de acuerdo a todas
las comunidades para una compra de medicamentos común, además de haberle pegado un tijeretazo a la ley de dependencia. Será recordada como la ministra de los recortes y el copago.

No han sido estos fallos los que, sin embargo, han hecho que se vea obligada a dimitir. Ha sido su delicada situación judicial la que le ha hecho renunciar a su cargo, pero su gestión llevaba meses en entredicho.
Su falta de liderazgo en la la crisis del ébola desatada este verano a raíz de las repatriaciones de misioneros infectados por el virus causó estupefacción entre muchos, que no entendían cómo la cabeza del Ministerio no era la encargada de informar periódicamente sobre el curso de los acontecimientos, relegando estas funciones en sus subordinados.
Sin ir más lejos, el pasado jueves no era ella quien comparecía para informar de que una cooperante de Médicos Sin Fronteras iba a ser repatriada desde Mali, sino que quien compareció ante los medios fue Fernando Simón, director de Alertas y Emergencias del Ministerio. De hecho, Ana Mato cuenta con el dudoso honor de ser la Ministra de Sanidad que menos ruedas de prensa ha dado.
Pero los puntos negros en el currículum de Ana Mato no se limitan sólo al ébola. "No creo que la falta de varón sea un problema médico", respondía la ministra a la pregunta de qué criterio puede considerar el médico para incluir o excluir a un paciente de un diagnóstico y tratamiento de infertilidad, tras la polémica generada por su voluntad de excluir a las mujeres lesbianas y solteras del sistema público de reproducción asistida.
Quizás una de sus medidas más controvertidas sea la retirada hace dos años de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes irregulares, rompiendo así con la universalidad de la Sanidad (también quedan excluidos los españoles que trabajan fuera del país). Desde entonces, sólo pueden recibir atención médica en los servicios de urgencias. "La tarjeta sanitaria le corresponde a los españoles", señalaba Mato en los pasillos del Senado al ser preguntada por este tema.
También fue muy sonado uno de los términos que utilizó para referirse a la violencia de género. Poco antes de llegar al cargo, una mujer era asesinada supuestamente a manos de su pareja, y en la nota de prensa enviada por el Ministerio para condenar el acto, se referían al caso como "violencia en el entorno familiar".
Además, está el copago, el de medicamentos y el hospitalario. Por primera vez en este país, Ana Mato hizo que los pensionistas tuvieran que pagar una parte de sus medicamentos en función de la renta. Además, Sanidad fijó el copago de decenas de medicamentos de dispensación hospitalaria (como los antirretrovirales y los oncológicos) y de las prótesis, sillas de ruedas y muletas. Además, aprobó el copago para el transporte no urgente en ambulancias.
Sin embargo, un año después de ser aprobado, el copago hospitalario no está funcionando en ninguna comunidad -ni siquiera en las gobernadas por su propio partido- puesto que el sistema de facturación que debería implantarse para su implementación es más caro que lo que las comunidades ahorrarían. Esta no es la única medida anunciada que finalmente no se ha implementado. Ana Mato llegó a un acuerdo con médicos y enfermeros por la Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud por el que ha sido premiada recientemente. Sin embargo, los propios implicados en la negociación se quejan de que nunca más se tuvieron noticias de este.

Fuente: elmundo.es

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