Marea Blanca Aragon

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jueves, 22 de enero de 2015

Vacunar en los países pobres es cada vez más caro

 El coste de vacunar a un niño se ha multiplicado por 68 en 14 años

MSF pide que se rebaje el precio para los países en desarrollo 


A pesar de que la vacunación es una de las formas más eficaces de reducir la mortalidad infantil, uno de cada cinco niños no recibe todas las vacunas que necesita en su primer año de vida, lo que le expone a enfermedades prevenibles pero mortales.
El precio de inmunizar completamente a un niño se ha multiplicado por 68 en los últimos 14 años: de
los 0,57 euros que costaba en 2001, se ha pasado a 39,25 euros en 2014. Así lo denuncia Médicos Sin Fronteras (MSF) en su informe La mejor vacuna, rompiendo barreras para las vacunas asequibles y adaptadas, en el que se denuncia el elevado precio de estos productos en los países de bajos y medios ingresos.
En el informe, donde se recopila información sobre 16 vacunas clave en 13 países, se denuncia el "secretismo" de la industria farmacéutica y se sostiene que hay una clara falta de información sobre el precio de las vacunas y sus negociaciones.
Aprovechando que el próximo martes se celebra en Berlín una conferencia de donantes para vacunación, MSF reclama a las farmacéuticas que reconsideren los precios de la inmunización en los países pobres. Concretamente, pide a GSK y Pfizer que reduzcan el precio de la vacuna contra el neumococo -que supone el 45% del coste total de la vacunación de un niño en dichos países- a unos cuatro euros.
Jaime Espin, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, explica a este periódico que "se han incorporado nuevas vacunas, y por eso el precio ha aumentado" y recuerda que la del neumococo es una inmunización que hasta este año, tampoco estaba financiada en España.
Desde MSF admiten que la entrada de más vacunas ha repercutivo en el precio, pero sostienen que "las nuevas -contra la neumonía, la diarrea y el cáncer cervical- son desproporcionadamente más caras que las antiguas". Además, según recuerda Kate Elder, asesora de políticas de Vacunas para la organización, el precio señalado en el informe es "el escenario más barato", al que muchos países, por tanto, no tienen acceso.
Según Espin, la propuesta de MSF de que las farmacéuticas reduzcan los precios en los países en desarrollo se conoce como los "precios diferenciados", y consiste en que estos se fijan en función del nivel económico de cada país. Sin embargo, esto no se hace por el miedo de las empresas a que "los países de renta alta quieran los mismos precios que los de renta baja, y a que se produzca un comercio paralelo donde importadores compren fármacos en países de renta baja y los vendan en los de renta alta".
En cualquier caso, Espin coincide con las recomendaciones de MSF para que las vacunas sean accesibles: transparencia para publicar los precios, que los gobiernos realicen pedidos conjuntos y, sobre todo, que se acelere la entrada de fabricantes nuevos, porque así aumentará la competencia y podrá lograrse un abaratamiento significativo.
La organización lamenta que las ONG humanitarias no puedan acceder al menor precio posible de las vacunas, lo que dificulta que algunas de las personas más vulnerables del planeta, como las que viven en campos de refugiados, puedan ser inmunizadas correctamente.
Un ejemplo se produjo en el verano de 2013, cuando en el campo de refugiados de Yida, en Sudán del Sur, MSF se percató de una mortalidad infantil por encima de lo normal. Asumiendo que la neumonía estaba detrás de estas cifras, decidieron administrar a los niños la vacuna antineumocócica conjugada. Después de que las farmacéuticas GSK y Pfizer se negaran a bajarle el precio, MSF decidió comprar 24.000 dosis de vacunas a siete dólares la dosis, un precio demasiado alto cuando hay que vacunar a miles de niños. Este elevado coste obligó a la organización a vacunar solo a los niños de hasta 23 meses, un límite menor del que tenían previsto inicialmente.
En respuesta a los datos publicados por MSF, la farmacéutica GSK señala que, en la actualidad, "se están vacunando más niños que nunca en los países más pobres, gracias a una cooperación sin precedentes entre los gobiernos, las farmacéuticas y las ONG". La empresa señala que "alrededor del 80% de las vacunas, incluyendo la del neumococo, se suministran a los países en desarrollo con un descuento sustancial respecto a los países occidentales" y añaden que la mayoría de sus vacunas son muy avanzadas y complejas y requieren, por tanto "una importante inversión de capital". Ante estas declaraciones, MSF apunta que "las farmacéuticas podrían hacer más para asegurarse de que los niños más pobres del planeta son inmunizados", y recuerda que GSK y Pfizer han ingresado más de 19 billones de dólares con la vacuna contra el neumococo .

Fuente: elmundo.es

 


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