Marea Blanca Aragon

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jueves, 26 de marzo de 2015

Privatización de la lavandería hospitalaria, un problema de salud pública

 

En diciembre del año 2013 la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid privatiza la Lavandería Hospitalaria Central (LHC), adjudicándoselo a Flisa, una de las empresas de la ONCE.

Hasta entonces la LHC en sus instalaciones de Mejorada del Campo había funcionado con 350 trabajadores/as del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) habiendo conseguido llegar a ser un
servicio público de gran calidad en el lavado de la ropa hospitalaria. Con unas instalaciones punteras que le otorgaban los certificados de calidad y medio ambiente ISO 14.001 e ISO 9.001.

Cuando ha pasado más de un año de la privatización de este servicio, clave para el buen funcionamiento de los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid, la situación en la LHC se caracteriza por un empeoramiento de las condiciones laborales y salariales de las y los trabajadores, y por un deterioro considerable de las instalaciones del centro. Lo que afecta directamente tanto a la seguridad de las trabajadoras/es como a la salud de los pacientes y trabajadores/as sanitarios/as de los hospitales.

Desde que la LHC se adjudicó a Flisa la plantilla se ha reducido en 130 trabajadores. Y de los 220 que hay en la actualidad, se reparten entre los 120 trabajadoras que antes pertenecieron al SERMAS y 100 discapacitados que se han contratado. El deterioro de las condiciones laborales de estos/as trabajadores/as comienza desde el mismo 1 de diciembre de 2013 cuando pasan a depender de esta empresa, y por el mismo trabajo que ya venían realizando comienzan a percibir hasta un 50% menos de salario, perdiendo la antigüedad, ya que no se reconoce el traspaso como subrogación. Se han incrementado los accidentes laborales y la prevención de riesgos laborales es nula. Por si esto fuera poco la represión laboral va en aumento, como lo demuestran las sanciones y el reciente despido de cinco trabajadores que pertenecían al SERMAS contraviniendo las condiciones que se recogían en el pliego del concurso de adjudicación.

La LHC hoy día carece del mantenimiento que se llevaba a cabo hasta que se entregó a Flisa. Esta empresa no ha invertido en los recursos materiales y humanos necesarios para garantizar el buen funcionamiento, una adecuada limpieza o la desinfección de los carros y jaulas en las que se reparte la ropa limpia. El mal estado de las instalaciones es una de las razones que explican que la ropa salga en mal estado. Que el tratamiento para la prevención de la legionelosis no se esté cumpliendo (que debiera ser motivo para el cierre inmediato de las instalaciones). Y que los trabajadores/as se vean expuestos a sustancias contaminantes, por ejemplo al no funcionar correctamente los tubos de extracción y climatización.

Fuente: publico.es

 


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