Marea Blanca Aragon

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martes, 6 de enero de 2015

El precio relativo del Sovaldi 

 


Si nuestra primera causa de 2015 se centra nuevamente en los enfermos de hepatitis C es porque algo anda mal. Aunque se disponga en España del eficaz medicamento Sovaldi, la realidad es que su precio aquí lo convierte en políticamente inviable para nuestros gobiernos central y autonómicos.
Según informa nuevatribuna.es la variación del precio del Sovaldi –según los pactos realizados con
los distintos sistemas públicos de salud o gobierno de diferentes países- resulta brutal, con una proporción de prácticamente 100:1, situando a EE.UU. como el país que más paga por cada tratamiento, 69.000 euros, y a Egipto o India en el extremo más bajo, con un precio de 740 euros. Reino Unido o Canadá pagan aproximadamente 45.000 euros, Alemania 55.000 y España –se supone, porque no está claro del todo- unos 25.000.

Tengamos en cuenta además que el precio de fabricación de un tratamiento de Sovaldi es de unos 130 dólares, lo que evidencia que el precio finalmente resultante para cada país se centra en el beneficio que en él se puede obtener, muy por encima de las buenas prácticas comerciales de cualquier sector, que si se tratara de cualquiera diferente al farmacéutico ya habría sufrido sanciones de todo tipo.

En una visión torticera de la economía comercial, que desprecia totalmente la vida de los usuarios del producto, la farmacéutica Gilead, comercializadora del Sovaldi, no tiene suficiente con sustentar su plan de viabilidad económico-financiero en los aproximadamente 150 millones de enfermos de hepatitis C que hay en el mundo, que de momento conforman un público objetivo cautivo de la marca, sino que ha decidido poner en práctica una política de precios basada en lo que cada país pueda pagar –o deba, según los criterios de la farmacéutica- por este producto hasta ahora único.

Si se tratara de un producto que no estuviera relacionado con la vida o con la muerte de sus consumidores, estos podrían al menos decidir libremente si el precio que les piden en cada país les conviene o no. Pero al tratarse de un medicamento sin competencia que puede salvar la vida de quien se trata con él, o morir si no se le administra, podemos afirmar sin tapujos que la política de la empresa comercializadora de Sovaldi es claramente criminal. Al menos desde el punto de vista de la justicia y la legitimidad, ya que las injustas e insuficientemente regladas leyes del libre comercio no tienen capacidad suficiente para regular tan brutal atentado a la vida de las personas.

Además, para acabar de redondear tan horrible crimen transnacional, está prohibido adquirir Sovaldi en otro país, así como es prácticamente imposible que los sistemas públicos de salud se hagan cargo de los pacientes que hayan sido tratados con este medicamento comprado en otro país en el que el precio sea muchísimo más asequible.

Vaya pues toda nuestra solidaridad con los cientos de miles de enfermos de hepatitis C en España, un país en el que nuestro gobierno se empeña en actuar como si fuéramos bastante ricos, cuando la realidad es que nuestra población enferma de este grave virus se encuentra mayoritariamente inmersa en una miseria y un tercermundismo más que evidentes.

Sea este caso o cualquier otro de su interés, recordamos a nuestros lectores y a todas aquellas asociaciones que necesiten apoyo social, que pueden ponerse en contacto con este diario a través de nuestro correo info@informavalencia.com e intentaremos dar cabida a todas aquellas sugerencias o denuncias que se nos quieran comunicar.

Fuente: informavalencia.com

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